lunes, 1 de febrero de 2016

Pablo Iglesias desayuna por 2,45 euros en el Congreso… y el resto lo pagamos nosotros



Hace unos años, se montó un escándalo descomunal cuando se descubrió que los gin tonic que se servían en el bar del Congreso a sus señorías tenían un precio dos veces inferior al de cualquier bar de Madrid. Los políticos (los mismos que se aprovechaban de esos precios) se rasgaron las vestiduras y el Presidente del Congreso salió a la palestra prohibiendo que se sirviese alcohol con esos precios.

No era el único caso. Todavía se recuerda el “resbalón” de Zapatero en su intervención en el programa “Tengo una pregunta para usted” cuando afirmó que un café valía 80 céntimos (en cualquier cafetería pasaba de los 2 euros). Para defenderse, explicó a posteriori que ese era el precio del último café que había tomado en el bar del Congreso de los Diputados. Y les aseguro que si logran colarse en las cafeterías de cualquier ministerio, podrán consumir el menú del día por menos de cinco euros. 


Suponíamos que el aumento de precios en el alcohol del bar del Congreso se haría extensible al resto de productos, pero no ha sido el caso. Hoy, el nuevo mesías de la política española, Pablo Iglesias, ha desayunado por primera vez en el bar de su nueva “oficina”. Los precios le han asombrado: una barrita con tomate, un café con leche y un refresco le han costado 2,45 euros. Según Iglesias, “menos que en la Facultad”.


Como suponemos que los restauradores que se encargan de llevar esos negocios no van a trabajar a pérdidas, ¿quién paga la diferencia? Como no podía ser de otra forma, nosotros, los españolitos de a pie a través de nuestros impuestos. La administración se encarga de subvencionar a la empresa que gana las contratas para que puedan ofrecer precios económicos a los trabajadores públicos, incluidos diputados, senadores, directores generales o ministros. ¿Acaso los funcionarios cobran menos que el resto de los españoles y por eso les tenemos que pagar entre todos sus consumiciones en el bar? Creo que no es el caso. Y seguro que el de los diputados, tampoco.



He publicado algunas tarifas de precios del bar del Congreso del año 2013. Compárenlas con las de su bar habitual. A ver que les parecen. Por cierto, el IVA viene desglosado porque, habitualmente, luego lo pueden recuperar. 

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